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12 de octubre de 2003 18:00
La violencia se recrudece en Bolivia con dos nuevas muertes
LA PAZ (Reuters) - El ejército boliviano dispersó el domingo a manifestantes que se concentraban en la militarizada ciudad de El Alto, contigua a La Paz, durante nuevos y violentos disturbios que dejaron al menos dos muertos, a los que se suman los otros dos ocurridos el sábado, y agudizaron la tensión social en Bolivia.
Esporádicos tiroteos se escucharon desde el amanecer en los accesos de esa ciudad, de 800.000 habitantes y parte de la zona metropolitana de La Paz, después de que el gobierno decidera declararla "zona militar" para frenar graves enfrentamientos y disturbios que provocaron el sábado otras dos muertes y dos decenas de heridos.
El Alto, una de las ciudades con ingresos más bajos de Bolivia, está habitada en su gran mayoría por inmigrantes indígenas del empobrecido sector rural.
El gobierno denunció que líderes opositores, encabezados por el diputado indígena y jefe cocalero Evo Morales, se embarcaron en un proceso sedicioso con el propósito de desencadenar un golpe de Estado en Bolivia.
Habitantes de El Alto denunciaron ante emisoras de radio que soldados apoyados por unidades blindadas dispararon armas de guerra contra civiles reunidos en la Avenida Ballivián y provocaron la muerte del trabajador José Pérez Cortés, de 31 años, y heridas de bala a otras tres personas.
Otra denuncia de testigos, difundida por la misma cadena, aseguraba que un segundo civil, no identificado, pereció en un paralelo operativo desplegado por los efectivos militares que dejó también cinco heridos.
Ninguna fuente policial confirmó de inmediato el saldo denunciado de víctimas.
Tanques artillados y otros blindados custodiaban estratégicos sectores de El Alto y su principal avenida que conduce al altiplano andino, cuyas rutas son bloqueadas desde hace cuatro semanas por campesinos que exigen el abandono de un proyecto de exportación de gas por Chile y la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
El gobierno de Sánchez de Lozada se esforzaba el domingo por entablar un diálogo al más alto nivel con los sectores involucrados en las protestas, a las que se sumaron sectores sindicales y sociales.
Pero Felipe Quispe, un diputado indígena que encabeza los bloqueos campesinos, describió al gobierno como "sanguinario y carnicero," y declaró a la cadena informativa Panamericana que debería "consultar a sus bases" para aceptar el diálogo urgente propuesto por el gobierno, bajo mediación de la Iglesia Católica, la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos y la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia.
El gobierno denunció el sábado que grupos organizados atacaron un cuartel del ejército cercano a El Alto y lanzaron múltiples acciones violentas contra fuerzas de seguridad, instalaciones de servicios esenciales y propiedad privada.
Según el portavoz presidencial, una caravana de vehículos cisterna escoltada por unidades y tropas del ejército fue atacada por los grupos civiles no pudo avanzar desde la refinería de Senkata, a 10 kilómetros de El Alto, rumbo a La Paz, para resolver la escasez de combustible y gas para uso doméstico en las dos ciudades, con una población conjunta de 1,5 millones de habitantes.
Morales se comunicó telefónicamente con la cadena Erbol y rechazó las acusaciones gubernamentales en su contra.
"Son ellos los sediciosos y los que están gestando un autogolpe, con apoyo de la embajada (de Estados Unidos), para cerrar el parlamento," dijo.
Reuters
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